Hay un rincón al final de Ondarreta donde el mundo parece acabarse. Allí, tres garras de acero se aferran a las rocas como si no quisieran que el horizonte se escapara. Si eres de aquí, o si alguna vez te has empapado con los «bufaderos» un día de temporal, sabes que el Peine del Viento no es un monumento; es un estado de ánimo.
Eduardo Chillida decía que el horizonte es la patria de todos los hombres. Y nosotros, humildemente, hemos querido traer esa patria a tu salón.
Lo que quizás no sabías del «Peine» (para molarte un poco cuando tengas visitas)
Decorar con esta pieza no es como poner un cuadro de un paisaje. Es poner ingeniería, filosofía y un poco de locura vasca en tu pared. Aquí te suelto un par de datos de esos que hacen que la pieza gane valor:
- Un regalo para el futuro: Chillida no cobró ni un duro por el diseño. Se lo regaló a San Sebastián. Fue su forma de decir «esta es mi casa».
- Acero que «respira»: Las esculturas originales son de acero corten, un material que se oxida para protegerse. Nuestra versión en negro mate rinde homenaje a esa fuerza del hierro puro, a esa contundencia que solo el metal puede transmitir.
- ¿Por qué tres? Mucha gente cree que son iguales, pero cada una tiene su sentido. Dos están juntas, casi tocándose, representando el pasado y el presente. La tercera, la que está más alejada en la roca solitaria, es el futuro.


Tríptico o Panorámico: Tú eliges cómo quieres ver el mar
Sabemos que cada pared es un mundo, así que hemos preparado dos formas de entender esta obra:
- El Tríptico (Las tres piezas por separado): Es mi favorito si tienes una pared grande sobre el sofá. Te permite jugar con el aire entre las piezas. Da esa sensación de «museo», de obra de arte fragmentada que llena muchísimo el espacio sin agobiar.
- El Panorámico (Todo en uno): Ideal para espacios más compactos o si prefieres un diseño más rotundo y lineal. Es como una ventana abierta directamente al final del paseo, con las tres esculturas enmarcadas en una sola estructura de metal
En ambos casos, el acabado es negro mate. ¿Por qué? Porque el negro no engaña. Es sobrio, es potente y hace que las formas abstractas de Chillida resalten sobre cualquier color de pared, desde el blanco más puro hasta el ladrillo visto más industria.
Mucho más que «decorar»
Colgar el Peine del Viento no es solo cuestión de estética. Es una declaración de intenciones. Es decir que valoras el arte que resiste, el que no se dobla ante el viento ni ante las modas.
Si vives lejos de Donosti, esta pieza es tu cable a tierra. Es ese recordatorio de que, pase lo que pase, las rocas siguen allí, el mar sigue batiendo y el viento siempre acaba peinándose antes de entrar en la ciudad.
Elige tu formato: ¿Tríptico o Panorámico? Llévate el hierro de Chillida a casa

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